LPO – 30.12.2016

Dujovne sugirió que el año próximo el grueso del ajuste pasará por las provincias

Dijo que el mayor déficit “está en las provincias”, pero negó que propicie el despido de estatales. Caputo defendió el endeudamiento.

Marcos Peña se dio el gusto y presentó este viernes el nuevo equipo económico con una estudiada puesta en escena que lo ubicó como jefe de los flamantes ministros Nicolás Dujovne y Luis Caputo, un rol que ayer se encargó de enfatizar y que el saliente Alfonso Prat Gay se negaba a reconocerle.

Dujovne fue la estrella de la conferencia de prensa realizada en la Casa Rosada por ser la nueva figurita de la administración macrista y la polémica que levantaron algunas columnas periodísticas suyas de antes de ser funcionario en las que proponía medidas radicales de bajar el gasto como la reducción masiva de empleados públicos y el congelamiento del gasto por años como empuja en Brasil el presidente Michel Temer.

El tema fue eje de la conferencia y Dujovne, claramente aleccionado en la previa, se encargó de espantar fantasmas, aunque dejó flotando la posibilidad de que el ajuste del año próximo pase por las provincias.

Dijo que aspira a que “las provincias sean más austeras”, aunque sin descuidar la “situación social” y de inmediato se metió en el urticante tema del empleo público.

Dujovne reconoció que la administración de Macri se ha propuesto tres objetivos que tienen un “conflicto” entre si: Bajar el déficit, eliminar los impuestos distorsivos y aumentar la obra pública, enumeró.

“En las provincias, el empleo público ha jugado un rol de reemplazo del empleo privado, que no se ha creado. La Argentina hoy, lamentablemente, tiene una tasa de desempleo muy grande, del 8,5 del producto”, comenzó y agregó en un balanceo que estuvo presente en todas sus respuestas: “Cuando el sector privado genere empleo de calidad y de cantidad no va a ser necesario seguir aumentando el empleo público en las provincias”.

Las contradicciones de su discurso fueron tan evidente que en dos ocasiones el propio Dujovne reconoció que era raro prometer bajar el gasto, al mismo tiempo que se anunciaba la idea de bajar los impuestos y aumentar la obra pública. La segunda vez que lo dijo, recibió una sugerente mirada de Marcos Peña, que como suele hacer funciona en las conferencias con ministros como guardián de la palabra oficial.

Al ser consultado si seguía pensando que había que reducir en un 50 por ciento la planta estatal, Dujovne respondió: “De ninguna manera es una visión… y es algo que nunca lo he expresado” y explicó que el se limitó a “describir” en una columna que durante el kirchnerismo el empleo público se disparó, sobre todo en las provincias.

“Durante el kirchnerismo en las provincias no se generó más empleo y se apeló a una lógica muy perversa porque para las incorporaciones masivas en el sector público se aumentaron impuestos”, señaló.

Por otro lado, no se privó de avanzar sobre temas ajenos a su reducido ministerio y dijo que el aspira a que la inflación anual sea del “5 por ciento” en “tres o cuatro años”.

“Los logros obtenidos en la segunda mitad del año son muy importantes, ha promediado 1,5%, (lo que da) un ritmo anualizado de 19,6%, muy cerca de la meta del Banco Central”, indicó, pero advirtió que “no hay que cantar victoria, es un proceso largo, difícil, de desinflación, el intento es bajar la inflación sin barrer la basura abajo de la alfombra”.

Y en lo que sí es su desafío central, esto es bajar el déficit histórico que queda al final del primer año del macrismo, dijo que intentará que en 2017 sea menos de lo pautado, 4,2%.

Explicó que el resultado del blanqueo de capitales puede significar “un 0,15 o 0,30 del PBI” y con estos recursos extras “vamos a tratar de bajar el déficit fiscal” del 4,2 por ciento previsto.

Por su parte, Caputo negó “problemas con la sustentabilidad de la deuda”, y aseguró que en su ratio con el PBI -que ubicó en el 25 por ciento-, equivale a un tercio de la que tienen países de la región como Brasil.

“Hoy la deuda que el país tiene con los privados y los organismos internacionales representa 25 puntos del PBI, un tercio de lo que tienen países como Brasil. Para 2020 el ratio de deuda va a terminar en el 33, 34 por ciento (del PBI), y va a seguir siendo menos de la mitad de lo que es por ejemplo en Brasil. No hay ningún problema con la sustentabilidad de la deuda”, enfatizó contra la advertencia de especialistas sobre la velocidad con la que viene trepando la deuda externa. 

Al respecto, indicó que en 2017 necesitarán endeudamiento por unos 22 mil millones de dólares y confirmó la primicia de LPO, al anunciar que analizan salir a buscar fondos antes de la asunción de Donald Trump en Estados Unidos. “La recomendación de los bancos es ir tal vez a los mercados en enero, estamos analizando las alternativas”

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