El testamento político de Getulio Vargas (la Carta de Vargas) tiene absoluta sintonía política con la trágica experiencia que el pueblo brasilero está  viviendo con el gobierno de facto de Temer.

Getulio Vargas

por Beto Almeida – periodista de Telesur para Carta Maior

Fue un 20 de agosto como hoy, en 1940, que fue asesinado en México, por  orden de Stalin, el fundador del Ejército Rojo y presidente del Soviet de Petrogrado, León Trotsky. La memoria no es sólo un homenaje a su gran trabajo y su vida, que ya encontró en la televisión rusa espacios de difusión, como en el aniversario de la fundación del Ejército Rojo, en que fue transmitido recientemente el discurso de Trotsky en esa ceremonia. ¿Tal vez se podría interpretar como un mensaje de alerta ante las amenazas y ataques que Rusia ha recibido por parte de los países de la OTAN y el imperialismo? De hecho, es admirable la creciente cooperación y coordinación que se ha  puesto  en marcha  en la esfera militar  entre Rusia y China, Rusia e Irán, Rusia y Siria y la alianza entre Rusia, Irán, Siria y Hezbollah para hacer frente a los ataques terroristas apoyados por el imperialismo destinadas al despiece de Siria, como ya lo hicieran antes con Yugoslavia, Irak y Libia, en este caso, incluso con el apoyo de los intelectuales franceses que se hicieron eco de los comunistas franceses que en su momento no entendieron la Revolución en Argelia.

Pero,  hoy en día, la mención de Trotsky deriva de un análisis que hizo al llegar a su exilio mexicano, cuando llamó la atención sobre los procesos nacionalistas-revolucionarios como el dirigido por Lázaro Cárdenas en México y el propio Getulio Vargas en Brasil. Él los clasifica como una especie de bonapartismo sui generis con potencial revolucionario, señalando que estos dos gobiernos y movimientos cumplen parcialmente el programa proletario, refiriéndose específicamente a la nacionalización del petróleo, los ferrocarriles, los minerales, la ampliación del voto a las mujeres y legislación laboral, en  una clara confrontación con el imperialismo y las oligarquías. Por último, recomendó que los revolucionarios den su apoyo crítico a Cárdenas y Vargas.

La reflexión sobre esta declaración tiene suma actualidad, hoy, debido a la importante publicación de Carta Maior; un medio de comunicación de izquierda y el PT, que no es  partidario; de la Carta Testamento Político de Getulio Vargas, cuando se busca, correctamente,    hacer una analogía histórica con los momentos que estamos viviendo en Brasil,  con un golpe de estado en marcha, incluso con características diferentes. Inequívocamente, se trata de una conspiración geopolítica,  con matriz extranjera, que persigue interrumpir un proceso de transformación gradual en Brasil, digamos un tipo de reformismo progresista con un fuerte potencial de transformación social y que proyectaba a Brasil para ser, concretamente, un protagonista en la arena internacional, en acuerdo con las fuerzas y países  que se articulan en una estrategia de resistencia al imperialismo. Y,  más que eso, organizando caminos alternativos concretos, tales como la CELAC, UNASUR, los BRIC, el Mercosur.

La elección de la Carta Testamento de Vargas  – documento de gran importancia en la historia política de Brasil, y que llegó a ser censurado por los enemigos del trabalhismo, que tratan de volver a la vieja república – tiene absoluta sintonía política con esta trágica experiencia que el pueblo brasilero está viviendo con el gobierno de facto de Temer, poniendo en marcha el segundo intento de destrucción de la Era Vargas. La primera fue con Fernando Henrique Cardoso, que  anunció su intención descaradamente,  confirmando la impresión negativa que su tío, el general Cardoso, un nacionalista y defensor de Petrobras, tenía de él.

La iniciativa de Carta Maior es aún más relevante si tenemos en cuenta la decisiva reinterpretación dialéctica que Hugo Chávez – que también es un admirador de Trotsky, así como Cárdenas y Vargas – hizo de Simón Bolívar, poniéndolo a caminar por las calles de Caracas, dialogando con el pueblo en los barrios y brillando en  los versos de las canciones de Alí Primera, la banda sonora de la Revolución Bolivariana. En este contexto, y en un intento de crear una gran unidad de las fuerzas progresistas y nacionales, no sólo de izquierda,  para derrotar el golpe imperial contra Dilma, la recuperación de la Carta de Vargas como un instrumento de unificación popular,  es un gesto preciso. Es un comienzo. No se pueden garantizar tantas conquistas como las  logradas durante la Era Vargas (Petrobras, Eletrobras, BNDES, CLT, Seguridad Social, Voz de Brasil, etc.) sin conquistar la unidad para enfrentar el gobierno exterminador del futuro.

Durante mucho tiempo, la figura de Vargas fue hostilizada en las filas de la izquierda y del PT en particular, así como las de sus seguidores, Jango y Brizola. Pero ahora, como alerta la iniciativa de Carta Maior, estamos todos acosados por la misma voracidad rapiñadora, por las  mismas fuerzas destructivas. Y sin unidad en torno al proyecto de emancipación de Brasil – y Vargas tenía un proyecto – no podremos organizar todas las fuerzas progresistas, los intelectuales, los nacionalistas, militares o no, uniéndose a los sindicatos de trabajadores y movimientos sociales. ¿Cómo defender el programa nuclear, otro legado de la Era Vargas, que garantice la construcción del submarino nuclear, sin el cual no habrá soberanía brasileña sobre el pre-sal? ¿Cómo asegurar que la industria de defensa brasileña, que fue bastante demolida por FHC, pero que reanudó su curso constructivo con Lula y Dilma, no sea canibalizado e internacionalizado, especialmente en un mundo de creciente intervencionismo militar imperial? ¿Es esta una tarea sólo de los sindicatos de trabajadores, o por su magnitud y complejidad requiere también la participación de empresas de ingeniería nacional (ahora atacadas por el golpismo) y los nacionalistas, civiles y militares?

Lula, que habría dicho que la CLT (la Consolidación de la Ley del Trabajo aprobada en 1943 durante el gobierno de Getulio) era una especie de AI-5 para la clase trabajadora (en alusión al Acto Institucional impuesto por el  gobierno militar, en 1968, que llevó al país al período más agudo de la dictadura con la  supresión de los derechos civiles y democráticos), ya revisó, en buena medida, correctamente, la evaluación histórica que hizo Vargas. Hoy, denuncia que el golpe vino a destruir los derechos de los trabajadores, la CLT. Cuando un documento tiene la huella histórica, como la Carta Testamento, aunque pasen los años, su actualidad y su convocatoria a la unidad nacional, permanece vigente. Así como aquellos análisis de Trotsky sobre el sentido anti-imperialista de los gobiernos Cárdenas y Vargas. Hay muchas formas de hacer revisión y me atrevo a recordar la tarde en que Luiz Carlos Prestes, también hizo,  con gestos, la suya. El 24 de agosto de 1954, el periódico Tribuna Popular, del Partido Comunista Brasileño, publico un titular de Prestes pidiendo la renuncia de Vargas, sumándose a la manipuladísima campaña montada para acusar el gobierno de Getulio de tener “fango del mar bajo Catete” (el palacio de Catete en Rio de Janeiro fue la sede del gobierno imperial en el siglo XIX. La frase “barro de mar bajo  Catete” es utilizada en la política brasilera en alusión a actos de corrupción del gobierno). Cuando sonó el disparo de Catete (en alusión al suicidio de Getulio Vargas) y las masas expresaron su ira legítima, su santa ira, contra los periódicos golpistas, los símbolos del imperio, la dirección del PCB envió apresuradamente a recoger la edición de Tribuna Popular, para que la propuesta de Prestes no circulase más. Esa legítima ira popular expresaba la  correcta evaluación que hizo Trotsky sobre Vargas, expresándose allí mismo, en las calles de Brasil. Las personas se dieron cuenta de que la muerte de Vargas fue el resultado de una acción de los enemigos del pueblo brasileño. Más tarde, enseña la historia, Prestes terminó sus días como un hombre digno, como presidente de honor del PDT, el partido varguista de Leonel Brizola. Tengo muchos amigos que dicen que “fue la única vez que vi a mi padre llorar”

Las declaraciones positivas de Lula sobre Vargas, incluida la creación, por decreto presidencial, de la de Semana Getulio Vargas, en cuya exposición de motivos menciona que ha sido el presidente brasileño más importante,  deben  ser tan conocidas como la propia  Carta de Vargas. Hoy, dramáticamente nos convoca a la unión como la única posibilidad histórica de revertir el golpismo demoledor imperial. Esta es la gran percepción de Carta Maior, que, con valor, recomienda la lectura de la Carta Testamento de Vargas, en ambientes que hostilizaron, injustamente, el presidente gaúcho, así como recomiendo también escuchar la canción “Dr. Getulio” compuesta por Chico Buarque y Edu Lobo, cantada por Beth Carvalho, que revela la síntesis histórica que tenemos que construir conscientemente. Estoy entre  los que señalan al PT como un continuador  inconsciente de Getulio Vargas, a pesar de la incomprensión que todavía se cultiva allí, razón por la cual también sugiero a Carta Maior, realizar una entrevista con el periodista José Augusto Ribeiro, autor de la trilogía “Era Vargas”  obra indispensable y sin concesiones de ninguna clase hacia el udenismo (de la Unión Democrática Nacional). Por ello no fue alabada por los medios y permaneció casi totalmente escondida por la industria editorial nacional.  Al igual que la censura en la Carta Testamento, un documento que habría conmovido a Fidel Castro, quien lo recibió en la cárcel.

Un 20 de agosto como hoy, en 1940, en México, fue asesinado León Trotsky, que, entre otras cosas, recomendaba a los revolucionarios que apoyaran al gobierno de Vargas, acosado, entonces, por el golpismo del imperialismo británico. Mi reconocimiento a Carta Maior por  la iniciativa para dar visibilidad a todos los instrumentos históricos que pueden construir una amplia unidad nacional contra el golpismo imperial. Y mi recuerdo para Trotsky que ya señalaba en la misma dirección en 1940.

Traducción de la Administración de lacucarachadigital

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