1. Editorial del diario La Nación del día 17 de diciembre de 2013 – año que fue designado jefe del Estado Mayor General del Ejército por la ex presidenta Cristina Fernandez –
2. Transcripción completa del discurso del General Cesar Milani del día 3 de julio de 2013 al asumir como jefe del Estado Mayor General del Ejército.
La lectura de ambos documentos constituyen un aporte fundamental para comprender la compleja trama política que rodea la detención del Cesar Milani – sin pretender agotarla – y la toma de posición sobre el tema.

Editorial publicada por el diario La Nación el Martes 17 de diciembre de 2013

El significado del ascenso de Milani

La sociedad argentina ha pagado muy caro su vieja propensión a convertir a las instituciones militares en el brazo armado del movimiento político gobernante

Al cabo de 30 años de su restauración, el sistema democrático está registrando una involución inquietante en una de sus dimensiones principales: la subordinación de las Fuerzas Armadas al imperio de la ley. Esa sujeción fue una conquista esencial y costosa de la transición que se inició en 1983. Sin embargo, el gobierno de Cristina Kirchner está induciendo a un preocupante retroceso por mantener al general César Milani como jefe del Ejército promoviéndolo, además, al grado de teniente general.

En torno de Milani se desarrolla una tenebrosa discusión, referida a su conducta durante el último régimen militar. La Presidenta ha designado superior del Ejército a un general acusado de violaciones a los derechos humanos durante la represión de la guerrilla. Con independencia de esas imputaciones, que se están dilucidando en la Justicia, lo que llama la atención en el caso Milani es la incoherencia del Gobierno. Una administración que “ha truncado la carrera de uniformados libres de toda sospecha por el solo hecho de llevar apellidos caracterizados de la historia” reciente mira para otro lado ante reproches gravísimos contra el jefe del Ejército. Esa parcialidad es más llamativa porque los reproches son formulados por instituciones que adhieren al oficialismo.

(Esto es cinismo en su mas pura acepción. Cínico: dícese de la persona que tiene la desvergüenza de mentir aún cuando sabe que no tiene la razón)

Esa hipocresía y cinismo en los criterios confirman una deformación habitual del poder durante estos diez últimos años: la utilización de la bandera de los derechos humanos, que por definición es universal, para la persecución facciosa de aquellos a los que el Gobierno considera sus adversarios. Sólo así puede explicarse que la revista de las Madres de Plaza de Mayo haya publicado una conversación de Hebe de Bonafini con Milani destinada a relativizar las acusaciones que pesan sobre este general. Bonafini se tutea con el entrevistado, para escándalo de una de las socias de su organización, Marcela Brizuela de Ledo. Es la madre de Alberto Ledo, por cuya desaparición se investiga al jefe del Ejército.

Milani también está bajo la lupa judicial por enriquecimiento ilícito a raíz de las denuncias que realizaron varios legisladores ante los indicios de un inexplicable crecimiento patrimonial. También debería investigarse el rol de Milani luego del intento frustrado de copamiento del Regimiento de la Tablada, ya en democracia.

El deterioro institucional que se pone de manifiesto con la promoción del general Milani no tiene que ver sólo con su pasado, remoto o reciente, sino con su desempeño de estos días. Cinco meses atrás, este militar declaró que quería “un Ejército al servicio de un proyecto nacional y popular”. En la amigable entrevista con Bonafini, especuló con que las acusaciones en su contra “por parte de multimedios monopólicos y dirigentes políticos opositores al Gobierno han buscado perjudicar a la Presidenta y tratar de impedir que el Ejército participe activamente de un proyecto nacional”.

No vale la pena analizar si la obsecuencia de Milani con la Presidenta es la contracara inevitable de su vulnerabilidad penal. Hay preguntas más relevantes. ¿Qué es para Milani un “proyecto nacional y popular”? ¿Qué sucedería si en 2015 se impusiera en las urnas un proyecto que no responde a la definición formulada por Milani? ¿El Ejército debería desconocer su triunfo y desobedecerlo?

Haciendo política ficción, como expresión de anhelo y fantasía, me hubiera gustado que el día que ganó las elecciones Macri, hubieramos tenido un ejército “nacional y popular” dispuesto a impedir que asuma Macri, se hubiera hecho cargo de la conducción política del país y así evitar el amargo retroceso que estamos viviendo (el agregado es mío).

Con la aspiración de convertir a los militares en militantes, Milani hace reaparecer la febril ensoñación carapintada de transformar al Ejército en una montonera, es decir, en la organización armada de un movimiento político. Con la fantasía de este general, el kirchnerismo agrega otro rasgo familiar con el chavismo, que concibió a las instituciones castrenses de Venezuela no como un dispositivo de defensa sometido a la regla constitucional, sino como la dimensión castrense de una experiencia política específica.

Algo distinto hay en Venezuela que impide que puedan derrocar a Maduro. Ese algo es el ejército bolivariano. No hay otro ejército igual – no colonizado – en América Latina. (el agregado es mío)

La maleabilidad de Milani permitiría llevar al área de Defensa la sistemática vocación del kirchnerismo por la fractura. Así como hay justicia legítima e ilegítima, periodismo militante y destituyente, empresarios del modelo y empresarios que complotan, dentro de poco podría haber militares nacionales y populares (como Peron, Valle, Savio, Mosconi, etc.)  y de los otros (como Videla, Massera, Agosti, Galtieri, Onganía, Lanusse), aún innominados. (lo subrayado entre paraéntesis lo he agregado yo)

El entusiasmo con que Milani pretende incorporarse al “proyecto nacional y popular” ha dejado a su fuerza, al ministro de Defensa, Agustín Rossi, y a la Presidenta, en una situación irregular. Contra lo que obligan las leyes, y lo que aconsejan muchos funcionarios y asesores de Cristina Kirchner, al Ejército se le están encomendando tareas fuera de su competencia. No sólo porque, como dejan trascender numerosos integrantes de la actual administración, Milani viene comandando desde hace años crecientes y graves tareas de espionaje doméstico, que tendrían como blanco a políticos, periodistas, sindicalistas y empresarios. Tan grave como lo anterior es que, bajo el mando de este militar, las Fuerzas Armadas han comenzado a involucrarse en el combate al narcotráfico. Desprotegida la frontera por el desplazamiento de la Gendarmería a las grandes ciudades, el Ejército se ha hecho cargo de la tarea de esa fuerza de seguridad, lo que lo pone fuera de la ley. ¿Qué otras funciones policiales se le asignarán en adelante?

Estas irregularidades sorprenden menos cuando se recuerda que hoy la seguridad interior está en manos de un militar en actividad, el teniente coronel Sergio Berni, quien, además, está en uso de licencia como senador del Frente para la Victoria en la Legislatura bonaerense. Berni ha sido hasta ahora, en menor escala, lo que se propone ser Milani.

Las manifestaciones de Milani conspiran contra una de las conquistas colectivas más relevantes de los últimos treinta años: el sometimiento de las Fuerzas Armadas a la Constitución Nacional, y no a las necesidades o preferencias de una facción o de un caudillo. La sociedad argentina ha pagado carísimo su antigua propensión a convertir a las instituciones castrenses en el brazo armado del que manda. Y los propios militares soportan todavía una carga muy pesada por haber olvidado que sólo deben obediencia a la ley.

A la Nación no le molesta que las FFAA violen la constitución para someterse a las necesidades de la oligarquía agroexportadora y sus socios dedicados a fugar capitales de la Argentina, le preocupa sumamente que esa violación sea en beneficio del conjunto del pueblo argentino. No estaría nada mal que alguna vez “la tortilla se vuelva”. (el agregado es mío)

Por todo lo expuesto, los senadores, sin importar su pertenencia partidaria, deberían rechazar el pliego de ascenso de este militar.

Documento: el discurso completo de César Milani

El pasado 3 de julio, al jurar como Jefe del Estado Mayor General del Ejército, César Milani pronunció un discurso que forma parte del debate en torno a su nombramiento y sus antecedentes. Publicamos este documento de forma íntegra, con la intención de aportar materiales que permitan comprender qué se está discutiendo.

Discurso completo:

“Asumo hoy la conducción del Ejército Argentino con el profundo orgullo de un veterano soldado de la Patria que ha prestado servicios desde los 11 años en nuestra prestigiosa Institución y por más de 45 años, asumiendo el firme compromiso de transformarlo en una eficaz herramienta al servicio del desarrollo nacional y colocarlo en las condiciones operacionales que necesita nuestro querido país.

En el transcurso de todos estos años, he podido conocer cada uno de sus cuarteles, a nuestros hombres y mujeres, en ese despliegue tan vasto que tenemos, habiendo comprobado la calidad humana de los mismos y el grado de integración de nuestro personal con la sociedad.

Los he visto, a civiles y militares, trabajando y soñando juntos por una Patria grande y solidaria.

Y en este instante, el más trascendente de mi vida militar, manifiesto mi firme compromiso de prestigiar el cargo con infatigable entrega, con el que me ha honrado la Señora Presidenta de la Nación y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, para conducir al Ejército Bicentenario de todos los argentinos, que en sus orígenes  contribuyó con la libertad de los pueblos, transformándolo en la más eficaz herramienta al servicio de la Defensa y Desarrollo Nacional.

Tomo el mando del Ejército en el marco de esta ceremonia, donde todo expresa forma y contenido,

Las banderas de nuestras Grandes Unidades, fiel representación del federalismo de nuestro despliegue geográfico.

Las unidades históricas, representación de nuestra participación gloriosa en la emancipación argentina.

El Colegio Militar y la Escuela de Suboficiales, donde se forman nuestros cuadros permanentes, reflejo del futuro institucional a través de las nuevas generaciones de argentinos que eligen servir a su país a través del Ejército.

Las fracciones de montaña, monte, Patagonia, Antártida y  de las especialidades de paracaidistas, asalto aéreo, comandos, inteligencia de combate, aviación, blindados y mecanizados, como prueba fehaciente de la versatilidad de nuestra organización.

Pretendo aquí un Ejército maduro, mirando hacia el futuro, con clara esperanza y renovadas ansias, para acompañar el Proyecto Nacional que hoy se encuentra vivo e instalado en el corazón y la mente de los argentinos.

Nuestro objetivo es un Ejército en acción, que debe adiestrarse,  alistarse y equiparse para alcanzar el poder de disuasión que posibilite la defensa de los intereses nacionales.

Un Ejército, que también debe prepararse y equiparse para acudir en ayuda del pueblo argentino ante la emergencia social o  cuando la catástrofe golpea hasta el corazón de nuestros hogares.

Un Ejército que quiere  contribuir con el desarrollo nacional, participando de la realización de la obra de infraestructura pública y con las acciones de seguridad que nos encomiende el Gobierno Nacional.

Un Ejército Sanmartiniano,  profundamente comprometido con los valores de la argentinidad, la democracia y los derechos humanos.

Un Ejército moderno que se encuentre a la altura de los desafíos que nos presenta el siglo XXI.

Queremos un Ejército unido, integrado con las otras Fuerzas Armadas  y comprometido con la sociedad a la que se debe, con el único fin de contribuir con el bien común de los argentinos y profundizar nuestra hermandad con los países de la Gran Patria Sudamericana.

Señora Presidenta, estamos aquí, orgullosos de nuestra misión y expectantes de nuestro futuro.

Sabemos que quiere un cambio en las Fuerzas Armadas.

Sabemos que nos va a ayudar a recuperar nuestras capacidades disuasivas y a formar parte del Proyecto Nacional, como lo fuimos en nuestra historia con Savio y Mosconi.

Estamos dispuestos a participar en el desarrollo Argentino, sin mezquindades y poniendo toda la fuerza de trabajo, la mente y el corazón de nuestros hombres y mujeres desplegados a lo largo y ancho del país.

Señor Ministro de Defensa, hoy el destino nos ha colocado mirando en la misma dirección, hombro con hombro, buscando desarrollar y aumentar las capacidades y aptitudes operacionales necesarias para cumplir con el mandato Constitucional. Le quiero manifestar que es para el Ejército una verdadera satisfacción contar con su compromiso, su voluntad y su visión estratégica para el desarrollo institucional.

Quiero dirigirme, si ustedes me permiten, al personal del Ejército, en actividad y en retiro, Oficiales, Suboficiales, Soldados, Agentes civiles, que se encuentran dispersos a lo largo y ancho de nuestro territorio, en la Antártida y desplegados en misiones en el exterior.

Hombres y mujeres de nuestro Ejército, es la hora de la grandeza y de la unidad, es el momento histórico de caminar juntos hacia el futuro, pensando intensamente en el legado que le dejaremos a las generaciones de argentinos que nos sucedan.

Sintámonos profundamente argentinos, profundamente ciudadanos y auténticamente soldados. Nuestro desempeño y comportamiento estarán siempre bajo el escrutinio riguroso de todo el pueblo argentino.

Que siempre nos guíe el camino de la rectitud, la concordia, la solidaridad y el coraje. Que la permanente vigilia nos encuentre listos donde la Patria y nuestros países hermanos lo necesiten.

A la Fuerza Aérea y la Armada Argentina, con ustedes conformamos un sistema, avancemos juntos en  nuestra integración generando una auténtica cultura conjunta, conformando el brazo armado que la Patria necesita para defender sus intereses. 

Agradezco a los que nos acompañan en un día tan significativo. Hoy se abre un nuevo ciclo de la vida del Ejército, del que estamos convencidos, va a constituir un hito importante en el desarrollo humano y profesional de sus integrantes.

El recuerdo a mis amigos y compañeros, cuyos gestos de afecto y solidaridad  siempre me han  servido de contención.

Mi agradecimiento a todos los hombres y mujeres del Ejército, militares y civiles, por su esfuerzo, dedicación y sacrificio.

A mi mujer y a mis hijos que me han acompañado en el transcurso de mi vida militar.

Mi particular agradecimiento a la Señora Presidenta de la Nación por la confianza y libertad de acción que me dispensa para conducir al Ejército, lo que implica mi absoluta y comprometida lealtad.

Señora Presidenta, sepa de mi compromiso y el de todo el Ejército con las políticas de transformación emprendidas por usted, que apuntan  a la construcción  de una Nación en paz, autónoma y democrática, definitivamente vinculada con América Latina, socialmente integrada y con igualdad de oportunidades para todos sus ciudadanos, que tiene como horizonte el desarrollo, el crecimiento del país y la felicidad de nuestro pueblo.

El Ejército Argentino, aspira a ser parte del esfuerzo de esa construcción, en el marco de un profundo respeto a la Constitución Nacional y con la convicción y el compromiso de jamás empuñar las armas que la Nación nos ha confiado para un fin que no sea defender a nuestro pueblo.

Como creo que, no hay talento humano que por sí solo alcance, para la realización de un ideal, le pido a Dios y a la Virgen de la Merced, Patrona del Ejército Argentino, que nos ilumine y nos sostenga para que cumplamos nuestra misión con hidalguía, dignidad y humildad, para bien de nuestra Patria y nuestro Pueblo”.
Este es el ejército que el diario La Nación y sus seguidores no quieren. (el agregado es mío)
FIRMADO

General de División CESAR GERARDO MILANI
Jefe del Estado Mayor General del Ejército

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