La siguiente nota la baje del Blog de Abel. La reproduzco tal cual porque me parece que no ha perdido actualidad.

Cuando Rusia y China cerraron un trato

putin-y-xi-jinping

Putin y Xi-Jinping

Repasando el blog de Eddie, encontré este posteo que subió hace un poco más de dos años. Ahí enlazó y tradujo un lúcido artículo en Bloomberg´s de Leonid Bershidsky. Que da información sobre el que ha sido el desarrollo geopolítico más importante, hasta ahora, de esta década. Tal vez, sólo tal vez, el más importante desde que en 1973 Chou En-Lai y Henry Kissinger trabajaron el acuerdo de China y EE.UU.

Lo subo no sólo como recuerdo y homenaje a Eddie. Sirve para recordarnos que puede haber una preocupación de la Gran Potencia de este hemisferio en cohesionarlo, para compensar.

COMO PUTIN HIZO UN TRATO GANADOR CON CHINA

Leonid Bershinsky

El presidente ruso, Vladimir Putin, ha logrado lo que los líderes occidentales temían: ha cerrado un trato importante a largo plazo para suministrar gas natural a China, un pivote hacia el Este que hace a Rusia mucho menos vulnerable a las sanciones que Occidente podría imponerle.

El contrato se estuvo preparando por 10 años, sobre todo porque las partes regateaban sin descanso sobre el precio. Los parámetros del acuerdo fueron develados por Alexey Miller, consejero delegado de la productora de gas -casi monopolio- de Rusia, Gazprom, y sugieren que el precio final será de alrededor de U$S 10 por millón de BTU (unidades térmicas británicas). Eso es menos de lo que Rusia hubiese deseado, pero es el precio que tiene sentido para China. Los datos sugieren que el precio medio ponderado de gas de Myanmar, Turkmenistán y Uzbekistán llegó a alrededor de 10,14 dólares el año pasado. Este año Gazprom espera exportar a un precio promedio de 10,62 dólares por millón de BTU, pero los consumidores tradicionales de Europa están tratando de negociar una rebaja.

Fundamentalmente, el acuerdo abre un mercado nuevo e importante si los europeos tratan de cortar su dependencia de los suministros de gas ruso, como han amenazado. China se ha comprometido a importar 38 mil millones de metros cúbicos por año, más que el total de sus importaciones en 2013 (27,7 mil millones de metros cúbicos) y alrededor del 20 por ciento de lo que exportó Rusia el año pasado. Fácilmente China podría aumentar sus compras. Actualmente obtiene dos tercios de su energía a partir del carbón y por razones ambientales está dispuesto a sustituirlo por gas. Sus importaciones actuales de gas son una gota en el océano comparado con el tamaño del mercado potencial.

Otros dos puntos: 1) es probable que China ayudará a financiar la enorme inversión en infraestructura -estimada en más de 30 mil millones dólares– que Rusia necesitará para mantener su parte del trato y 2) China probablemente pagará en renminbi, lo que hace que el acuerdo quede a salvo de las posibles sanciones occidentales. Una declaración conjunta firmada simultáneamente con el acuerdo suena como un pacto anti-occidental.

Haciéndose eco de la posición de Rusia sobre la crisis de Ucrania, contiene esta invectiva apenas velada contra las políticas de Estados Unidos y de la UE: “Las partes hacen hincapié en la necesidad de respetar el patrimonio histórico de las naciones, sus tradiciones culturales y la elección soberana de su régimen sociopolítico, su sistema de valores y su ruta de desarrollo, (su derecho) a contrarrestar la interferencia de otros países en sus asuntos internos y de rechazar tanto el lenguaje de las sanciones unilaterales como la organización o la ayuda para la financiación de actividades dirigidas a cambiar el sistema constitucional de otro país o de encasillarlo en una unión o bloque multilateral”.

Junto con una serie de contratos y acuerdos menores, esto es todo lo que Putin podría haber deseado. China, al parecer, no ve ningún inconveniente en el fortalecimiento de su asociación con Rusia. Se asegura una fuente confiable de la energía que tanto necesita, se garantiza la calma a lo largo de una frontera de 2.600 millas y condiciones más favorables para las empresas que deseen invertir en los vastos recursos naturales de Rusia.

En cuanto a Occidente, que depende de China para producir sus bienes industriales y para mantener un alto nivel de inversión en su deuda pública. es poco probable que Beijing sufra las consecuencias políticas de abrazar a Putin aunque el ruso se convierta en un paria en las capitales occidentales.

Putin, por su parte, está prácticamente asegurado de que sale ganador de su aventura en Crimea. La alianza con China le permite irse, como un cocodrilo saciado, a refugiarse en el cañaveral. Por el momento ya no tiene hambre y no hay ninguna amenaza inmediata de aislamiento total. El único problema para él es que ahora China resulta claramente el socio más fuerte de la alianza. Las conversaciones en Beijing eran políticamente mucho más importantes para Putin que por su homólogo chino, Xi Jinping. Si no reconstruye, al menos parcialmente, su relación con el Oeste, Rusia podría terminar como satélite de China. Eso, sin embargo, es un problema con el que Putin puede tratar más adelante”.

zhou-en-lai-kissinger

Viendo esta vieja foto, me digo si el anciano Dr. Kissinger se estará preguntando para qué se tomó el trabajo de aprender a comer con palillos.

Volver al menú

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: