viernes, 11 de noviembre de 2016

12 DE NOVIEMBRE DE 1829: NACE EL MONTONERO FEDERAL FRANCISCO JAVIER ÁLVAREZ.

 

El que sería médico de la montonera varelista, Dr. Francisco Javier Álvarez, nació en la provincia de Mendoza. Integrante de las montoneras federales del noroeste argentino. Consecuente antimitrista, participó de “La Revolución de los Colorados”, que estalló en Mendoza en 1866, bajo la conducción de Carlos Juan Rodríguez –antepasado de los aún vigentes políticos puntanos Rodríguez Saá-, y con el apoyo de los hermanos Saá –en negociaciones de fusionar la familia con el anterior-, Juan de Dios Videla, Manuel J. Olascoaga y Felipe Varela, que vino a sumarse desde el exilio chileno. Dicho movimiento se oponía a la política del gobierno de Mitre y especialmente a la Guerra de la Triple Alianza.

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Derrotada esta insurrección federal, Francisco Javier Álvarez debió exiliarse en Chile, junto a otros compañeros federales. De allí regresó, tiempo después, desarrollando actividades en el periodismo, para luego sumarse, como médico, a la montonera de Felipe Varela, en sus nuevos intentos de poder ponerle freno a la oligarquía porteña, bien representada por el mitrismo y actualmente por el diario La Nación.

En 1874, Francisco Javier Álvarez apoyó la candidatura presidencial de Nicolás Avellaneda, y al igual que muchos otros dirigentes federales se alistó en el Partido Autonomista, con el aditamento de Nacional (PAN), que se constituiría, en el ’80, en la  alternativa de la política mitrista.

Alfredo Terzaga, a quien podemos considerar uno de los biógrafos más importantes de Julio A. Roca, se pregunta sobre cuál fue la base social del roquismo, es decir, ¿quiénes apoyaban este movimiento que estuvo en el centro de la escena nacional cerca de treinta años? Responde buscando quiénes le daban apoyo, provincia por provincia, y encuentra que, entre otros sostenes, en la provincia de Mendoza entabla vínculos con el sector federal, como con Olascoaga, quien había sido jefe de “La Revolución de los Colorados” en 1866, asimismo con Francisco Civit, padre de Emilio que sería ministro de Obras Públicas de Roca y que pretendió nacionalizar los ferrocarriles; en San Luis lo apoya el partido de los hermanos Juan y Felipe Saá, y también Carlos  J. Rodríguez, otro jefe de Los Colorados, lo apoyan entonces los más importantes líderes de la Revolución de Los Colorados; en Santiago del Estero, lo apoya Absalón Rojas, luego de eliminar la influencia mitrista de los Taboada; en La Rioja, lo apoyan los mismos sectores que habían adherido al Chacho y a Felipe Varela, incluso Francisco Javier Álvarez, médico de la montonera; en Catamarca, lo sostiene Navarro que había reprimido el levantamiento del ‘74; en Santa Fe lo apoya Servando Bayo, un antimitrista que llegó a cerrar un “Banco Inglés” en nuestro país, por lo cual Manuel Quintana –quien luego sería presidente de los argentinos y sería bautizado como “un dandy en la presidencia”- amenaza con bombardear Rosario, también lo apoyan los Iriondo, del viejo federalismo; en Entre Ríos logra el apuntalamiento con los hombres del ala popular del federalismo (los que habían estado con López Jordán), que apoyan al gobernador Eduardo Racedo, llega el apoyo de José Hernández, y también de quien se había opuesto a la guerra de la Triple Alianza, a quien Alberdi llamó de la Triple Infamia, Olegario Andrade; en Córdoba: el gobernador Del Viso, y su ministro Juárez Celman (concuñado Roca), tejen la red antimitrista del interior, sumado el apoyo de Salta, Jujuy y Tucumán son 12 provincias las que apoyan a Roca, quedando del otro bando solamente la Buenos Aires y Corrientes (Terzaga, 1976. T II).

Más tarde, a Álvarez, el gobernador mendocino Emilio Civit lo designó a cargo del fuerte San Carlos, en la misma provincia, donde residió algunos años hasta trasladarse a una finca en Guaymallén, donde se dedicó a la vitivinicultura.

Fue uno de los tantos luchadores de la causa federal-provinciana, tanto en la guerra civil como en la militancia política, destacándose por su lealtad a los principios enarbolados, hasta su muerte, en 1890.
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