sábado, 10 de diciembre de 2016

11 DE DICIEMBRE DE 1787: NACE MARÍA MAGDALENA DÁMASA “MACACHA” GÜEMES.

La intervención de la mujer en la época de la Declaración de la Independencia argentina tomó dimensión en figuras como “Macacha” Güemes.

Nace en el seno de una familia prestigiosa de Salta.

Desde pequeña mostró predilección por su hermano Martín, con quién compartiría desde juegos al manejo político de la ciudad. Fue educada en cuestiones culturales desde muy pequeña, asunto poco usual para una mujer en la época.

En 1803 contrajo matrimonio con Román Tejada Sánchez, integrante de las tropas salteñas, descendiente de los fundadores hispánicos de la ciudad, concurrente a la iglesia matriz de Salta.

Marín fue convocado a Buenos Aires para repeler las invasiones inglesas. En noviembre de 1807 falleció el padre de ambos y cuando Macacha tenía 22 años nació su hija Eulogia.

Luego de Mayo de 1810, la sociedad salteña se dividió en patriotas y realistas. El gobernador mantuvo una actitud ambivalente (parecía Urtubey). En la casa de Güemes no hubo dudas y se apoyó la revolución. Martín Miguel se alistó en las filas del Ejército Auxiliar del Norte y propuso el Plan de Defensa contra la ofensiva absolutista desde el Alto Perú. Con los voluntarios que reunió formó una Partida gaucha. Macacha convirtió su casa en Taller de costura para vestir a los gauchos guerrilleros, junto con sus primas, Cesárea y Fortunata de la Corte. Güemes y sus gauchos fueron una verdadera pesadilla para los españoles.

Macacha hizo aportes en dinero, fue enfermera en los capos de batalla y asumió tareas de espionaje, sobre todo después de la derrota de Huaqui en que las tropas realistas invadieron Salta, acción que repitió en ocho oportunidades ente 1814 y 1821.

El capitán Tejada había sido hecho prisionero de los realistas en Potosí, logró huir y de allí en más combatirá en el ejército de Vanguardia. Macacha visitaba los campamentos, hacía ropa y recorría las tropas a caballo, arengándolas.

Enérgica y generosa, cuando su hermano alcanza la gobernación (tan distinto al traidor de Urtubey). Macacha actúa como una verdadera ministra sin cartera. Su hermano deposita toda la confianza en ella.

Macacha ayudó a resolver los asuntos sentimentales de su hermano: Marín estaba comprometido con la hija del coronel Pedro Saravia pero, en simultáneo, mantenía una relación con una viuda de alta sociedad. Se acercaba la fecha de la boda, y el coronel le exigió “desterrar” a la viuda; Güemes se negó y el compromiso se deshizo. Macacha intervino en la situación y arregló un encuentro entre su hermano y su prima Carmen Puch, “la más bella salteña”. El nuevo enlace quedó establecido para junio.

Aparece como mediadora en uno de los conflictos más graves de Güemes con el general Rondeau, quien lo acusaba de estimular el “relajamiento y la indisciplina”. Al tratar de prescindir de Güemes y llevarse fusiles del parque, lo único que logró el porteño fue el desastre de Sipe Sipe. Gracias a la habilidad y al talento político de Macacha se firmó la Paz de los Cerillos, Rondeau volvió a Jujuy y Güemes, con el apoyo de Macacha, quedó al frente de la provincia.

Con la Independencia, el caudillo recibió todo el respaldo de Pueyrredón y San Martín. Ella continuó como Consejera de su hermano.

Hubo conspiraciones en Salta (Facundo de Zuviría), la cual fue vencida y Macacha logró intermediar para que los conspiradores fueran hechos prisiones, logrando la benevolencia de su hermano.

La guerra contra la Confederación Peruano-Boliviana (1840) dejó exhaustas a las provincias del Norte, y la propaganda de los miembros de la Generación del 37, como los tucumanos Alberdi y Marco Avellaneda, las alentaron a desconocer la autoridad de Rosas. Así se formó la Liga del Norte (a quien Macri había prometido “el Plan Belgrano”): Macacha fue invitada de honor al baile que celebraron los miembros de la Liga en la casa de la familia Ugarriza y Moldes. Estaba allí el general Lavalle, quien invitó a la legendaria Macacha a danzar la pieza con que se inauguraría la fiesta.

Luego, se retiró a la vida familiar con su nieto Virgilio Tedín, quien se convertirá en destacado jurisconsulto y magistrado. Anciana (79 años) la mujer que había intervenido en los momentos más importantes de la historia de la provincia, falleció en Salta, el 7 de junio de 1866.

Publicado en el Blog del Profesor Daniel Alberto Chiarenza

Volver al menú

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: