Ernesto 12 agosto, 2019

 


 

24 DE JULIO DE 1911:

RECONOCIMIENTO DE MACHU PICCHU

 

 

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Por Adán Costa desde Santa Fe

Para el Instituto del Pensamiento Latinoamericano

 

  • Hiram Bingham nació en 1875 en Honolulu, Hawaii. Era hijo y nieto de misioneros protestantes. Su interés por la historia lo llevaron a estudiarla en las más prestigiosas universidades de Estados Unidos. Se especializaba en la historia de las emancipaciones americanas, y en tal condición viajó al Perú en 1911, en un viaje de exploración académica, siguiendo las huellas del libertador Simón Bolívar, aún frescas en la memoria de los pueblos, a noventa años de ocurridas. En realidad, ya desde años antes, desde sus cátedras en las Universidades de Harvard, Princeton y Yale, enseñaba con admiración la obra emancipadora de Bolívar.
  • Tanto amor por el Libertador de los pueblos americanos, estando en Perú en procura de encontrar los caminos y las señas de la revolución se encontró con lo inesperado.
  • La historia enseñaba en ese entonces que en el Alto Perú y en los Andes peruanos se concentró el último bastión de resistencia de los realistas comandados por Canterac y de La Serna. El 9 de diciembre de 1824, Antonio José de Sucre -por orden de Bolívar- terminó esa resistencia en la Pampa de la Quinua, Ayacucho, al sur del Perú, y a 4.000 metros sobre el nivel del mar, la última gran batalla por la independencia de América.
  • Buscando respirar esta atmósfera emancipadora, viajó hacia Cusco, pero recibió una información que hizo reorientar los objetivos de su viaje exploratorio. Otro profesor norteamericano el Dr. Giesecke, entonces rector de la Universidad San Antonio Abad del Cusco, tiene conocimiento de la existencia de varias ruinas incaicas, en la localidad de Mandor, provincia de la Convención, muchas de las cuales se encontraron en el corredor del río Vilcanota-Urubamba.
  • El 23 de julio de 1911 el grupo de Bingham llega a inmediaciones de la ciudadela de Machu Picchu. Las condiciones climáticas eran muy malas y se alojaron en la casa de campesinos que vivían por la zona. Aquí el profesor se entera de unas ruinas que existían por los alrededores, y le ofrece un dólar de plata al campesino Melchor Arteaga por llevarlo al lugar descrito.
  • Y el 24 de julio hacia allí fueron –a pesar del mal tiempo, nubes grises y lluvias tropicales- Bingham, el campesino y un representante del gobierno peruano. Los otros miembros del equipo prefieren permanecer en el sitio y lavar sus ropas. El profesor y los dos acompañantes tuvieron que cruzar el salvaje río Vilcanota a través de un endeble puente de troncos y luego trepar 700 metros de una empinada montaña. A mitad de camino se encuentran con niños campesinos de la zona, que sirven de nuevos guías, ya que ellos conocían toda la zona. Debieron trepar los terraplenes Incas hasta que finalmente su persistencia fue recompensada. Quedo parado frente a las paredes del Machu Picchu, la ciudadela sagrada de los Incas. Y aunque la vegetación tropical había cubierto las ruinas, ciertas zonas estaban a la vista.
  • Años después en su libro “El descubrimiento del Machu Picchu”, Bingham escribió lo siguiente: “De repente me encontré parado frente a las paredes de una ruina y casas construidas con la mejor calidad del arte inca. Las paredes fueron difíciles de ver ya que los árboles y el musgo habían cubierto las piedras por siglos. Pero en la sombra del bambú y trepando los arbustos estaban las paredes visibles echas de bloques de granito blanco cortados con la más alta precisión. Encontré brillantes templos, casas reales, una gran plaza y miles de casas. Parecía estar en un sueño”.
  • Si bien nunca se puede hablar de un descubrimiento, pues en el mejor de los casos se trata del reconocimiento para un público más ampliado de algo oculto o poco conocido, lo cierto es que a partir de 1911, Occidente y todos nosotros, comenzamos a conocer y descifrar mucho más del más vasto imperio que Sudamérica haya conocido sobre sus tierras.
  • A partir del reconocimiento del Machu Picchu, se empezaron a entender las razones por las cuales un imperio tan vasto, sabio y poderoso como el de los Incas se derrumbó, siendo infinitamente superior en casi todos los aspectos de quienes lo pudieron conquistar. Se sabe que Francisco de Pizarro, el conquistador español del Perú, un soldado semi-analfabeto, cuya profesión anterior en España era la de charcutero, se valió de las divisiones que existían en torno al trono de los Incas, y tuvo la astucia de saber profundizarlas. Aún se dice que conquistó el Perú sin esperar permiso de la Corona, guiado por su enorme sed de oro y plata.
  • El Imperio de los Incas existió desde 1438 hasta la noche del 26 de julio de 1533 cuando el emperador Atahualpa fue ejecutado a manos de Pizarro. Al territorio del mismo se denominó Tawantinsuyu y al período de su dominio se le conoce, además, como incanato o incario. Abarcó cerca de dos millones de km2 entre el océano Pacífico y la selva amazónica, desde las cercanías de Pasto (Colombia) al norte hasta el río Maule en Chile y la provincia de Mendoza al sur. Su capital fue Cusco y su ciudadela sagrada Machu Picchu.
  • Machu Picchu en quechua significa “vieja montaña” o “viejo pico”, aunque según muchos estudiosos su nombre original habría sido Llaqtapata. Hacia 1440, durante su campaña hacia Vilcabamba, la quebrada de Picchu fue conquistada por Pachacútec, primer inca del Tawantinsuyu (1438-1470). El emplazamiento de Machu Picchu debió impresionar al monarca por sus peculiares características dentro de la geografía sagrada cusqueña, y por ello habría mandado a construir allí, hacia 1450, un complejo urbano con edificaciones de gran lujo civiles y religiosas. Sin embargo, algunas de sus mejores construcciones y el evidente carácter ceremonial de su principal vía de acceso dan cuenta de su origen anterior a Pachacútec y a su presumible utilización como santuario religioso. Ambos usos, el de palacio y el de santuario, no habrían sido incompatibles.
  • A la muerte de Pachacútec, y de acuerdo con las costumbres reales incaicas, esta y el resto de sus propiedades personales habrían pasado a la administración de su panaca (descendientes), que debía destinar las rentas producidas al culto de la momia del difunto inca. Se presume que esta situación se habría mantenido durante los gobiernos de Túpac Yupanqui (1470-1493) y Huayna Cápac (1493-1529), este último el padre de Atahualpa.
  • Se cree que Machu Picchu tuvo una población móvil que oscilaba entre 300 y 1000 habitantes pertenecientes a la élite incaica. La sociedad Inca fue jerárquica y rígida. Existieron grandes diferencias entre las clases sociales, siendo estas diferencias respetadas por todos los habitantes del imperio. Las clases jerarquizadas formaban una pirámide donde el Inca, con todo el poder, se encontraba en la cúspide (plana), mientras que el pueblo, que era la gran mayoría, constituía su base social. Esa fue una de las razones que España aprovechó: cambió la conducción de la jerarquía y reguló el resto de las clases sociales. Pero en tiempos de emancipación, tanto a San Martín como a Bolívar les costó muchísimo, dado que en su plan libertador el objetivo final fue el Perú. La idea de libertad, como la de igualdad, fue muy difícil de impregnar en el pueblo peruano.-

 

 

/Subido por Pancho

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