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La Argentina que pudo ser

Informa el diario La Nación de una nueva adquisicón de la corporación internacional Techint. Compro una planta siderurgica ubicada en Brasil a la corporación alemana thyssenkrupp AG. Esta última es una fusión entre las dos empresas históricamente mas emblemáticas de la industria del hierro y del acero europeo, los grupos Thyssen y Krupp. Viejos conocidos de los Rocca en la época que eran todos ellos primos hermanos fascistas, financistas de hitler los primeros en Alemania y del duce el segundo en Italia, estos maestros en el arte de producir las mejores maquinas del mundo para matar masivamente seres humanos y no humanos, con las cuales amazaron sus fortunas en las llamadas primera y segunda guerra mundial,   hoy vuelven a las andadas para apropiarse de los recursos naturales y del esfuerzo y el trabajo de millones de trabajadores por todo el planeta. Frente al estancamiento y la lenta pero inevitable decadencia de Europa han vuelto su mirada, sus inversiones y proyectos de depredación hacia nuestra región  penetrando y apropiándose de nuestros mercados con total impunidad aprovechandose de nuestro atraso político y social.

La relación de los Rocca con Argentina es particularmente dolorosa cuando recordamos que este grupo pirata y aventurero se apodero, con la complicidad de Menem, Cavallo, Triaca y los Alsogaray,  del vasto  proyecto quinquenal del gobierno del General Perón y del General Ingeniero Manuel Savio para poner en marcha el Plan Siderurgico Argentino y le entregaron a un precio vil la planta siderurgica de Somisa dejando frustadas las esperanzas de la Argentina que pudo ser.

Techint cerró la compra de una empresa brasileña por 1200 millones de euros

Según confirmaron fuentes de Ternium a LA NACION desde Luxemburgo, la operación por la compra de la siderúrgica CSA se cerró esta noche por esa cifra y la absorsión de deuda por 300 millones de euros mas

Francisco Jueguen

LA NACION

Martes 21 de febrero de 2017
 

En la madrugada europea, Techint acaba de cerrar hace sólo minutos la compra de la siderúrgica brasileña CSA en una operación por 1200 millones de euros. Además absorberá 300 millones de deuda que arrastraba la compañía del país vecino.

CSA es una empresa que produce planchones para el mercado interno y la exportación a los Estados Unidos y Mexico. Este producto son, en definitiva, un bien intermedio, que luego se procesa para la producción de chapas laminadas de acero, según contaron a LA NACION desde Luxemburgo, donde se cerró la millonaria operación de compra.

En un comunicado a la bolsa de Nueva York, Ternium informó que cerró un acuerdo definitivo con thyssenkrupp AG para adquirir una participación del 100% en thyssenkrupp Slab International B.V., que a su vez es titular del 100% de CSA Siderúrgica do Atlântico Ltda. Además, tkAG transferirá a Ternium un contrato de suministro por dos millones de toneladas de planchones al año con la planta de laminación en Calvert, Alabama, Estados Unidos que perteneciera a thyssenkrupp. “El precio de la operación se fijó utilizando un monto de EUR1.5 mil millones como valor empresa y el 30 de septiembre de 2016 como fecha “locked-box”, y está sujeta a ciertos ajustes al cierre”, se informó.

                                            

La operación requerirá autorizaciones de autoridades de defensa de la competencia en varias jurisdicciones, incluyendo Brasil, Alemania y los Estados Unidos, y otros requisitos, se espera se concrete no más allá del 30 de septiembre de 2017, informaron los directivos de Ternium.

Basado en la valuación y ajustes acordados al 30 de septiembre de 2016, y considerando la deuda financiera de CSA con Banc de Desarrollo de Brasil de 0,3 mil millones de euros, Ternium espera desembolsar por esta operación la suma de 1,26 mil millones.

“Al completar esta operación, Ternium está incorporando otra planta de última generación a su sistema industrial. Esto nos permitirá acentuar nuestra diferenciación”, dijo el CEO de Ternium, Daniel Novegil en ese comunicación. “La especialización en planchones de alta gama de la planta, combinada con un esfuerzo coordinado de desarrollo de producto y gestión de la cadena de abastecimiento con nuestra capacidad en aceros de alta gama en México y Argentina, aportará nuevas oportunidades de integración para la fabricación de sofisticados productos de acero terminado para nuestros clientes. Esto, a su vez, fortalecerá nuestros negocios en sectores industriales estratégicos a lo largo de América latina”, agregó.

Los activos a ser adquiridos reportaron en el año calendario 2016 ventas consolidadas de1,6 mil millones de euros, despachos de 4.3 millones de toneladas y un ebitda de 256 millones de euros. CSA es una productora de planchones de acero con una planta siderúrgica localizada en el estado de Rio de Janeiro, Brasil, y tiene una capacidad anual de producción de planchones de alta gama de cinco millones de toneladas, un puerto de aguas profundas y una planta de generación de energía eléctrica de ciclo combinado de 490 MW.

Con una producción anual de acero crudo de 6 millones de toneladas y despachos de 9.8 millones de toneladas, Ternium compró a terceros aproximadamente 3,7 millones de toneladas de planchones de acero en 2016, que fueron procesados en sus plantas aguas abajo para obtener productos de acero terminado para abastecer a sus clientes. Luego de completada la adquisición de CSA, Ternium incrementará sustancialmente su capacidad de producción de acero, según informaron a la bolsa de Nueva York desde la empresa de Paolo Rocca.

Por otro lado, Ternium anunció hoy sus resultados de 2016, en los que obtuvo un incremento de 44% en sus beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones y de 79% por sus ingresos operativos. Los despachos de acero subieron 2% en el año pasado, mientras que los de hierro cayeron 9%. Sus ventas netas bajaron un 8% anual.

Breve reseña histórica de la apopiación del proyecto industrial siderurgíco del General Savio por la empresa Techint.

Techint compra en el año 1991 la empresa Somisa, una de las principales fábricas siderúrgicas de Argentina.  La empresa cambió el nombre de Somisa a Siderar (ubicada en Ramallo, Provincia de Buenos Aires) cuando ésta fue privatizada, durante el gobierno de Carlos Menem. En su liquidación intervinieron los ministros de Economía argentinos, quienes siguieron una hoja de ruta del Banco Mundial, que incluyó miles de despidos de trabajadores metalúrgicos. Según el periodista Horacio Verbitsky: “En los dos años previos a su venta a Techint, Somisa arrojó pérdidas en sus balances, que siempre habían sido superavitarios, entre otras cosas porque subsidiaba la chapa laminada en caliente que vendía a Propulsora, del grupo Techint. Esto le bajó el precio. Como estaba previsto, volvió a dar ganancias luego de su venta a la financiera de Milán (con sedes legales en Luxemburgo y las Antillas Holandesas)”

SOMISA (Sociedad Mixta Siderúrgica Argentina) fue una empresa siderúrgica estatal argentina creada en 1947 tras la aprobación del Plan Siderurgico Nacional, impulsado por el General Manuel Savio. La planta recién se inauguró en 1960 durante el gobierno de Arturo Frondizi. En 1991 fue privatizada y pasó a formar parte del grupo Techint.

Historia – Origen y Desarrollo

Los antecedentes de SOMISA son la creación de la Dirección General de Fabricaciones Militares en 1941 y el descubrimiento de yacimientos de hierro en Jujuy, sobre los que más tarde se levantó el complejo Altos Hornos Zapla (a cargo del Estado a través de la DGFM), que inicia la producción de arrabio en 1945. A partir de la década del ‘40, en el contexto de la posguerra, una fracción del Ejército impulsaba la idea de la producción de material bélico propio mediante la creación de una fábrica de acero en el país.

Un año después, en 1946, el general Manuel Savio presentó un proyecto de ley estableciendo el Plan Siderúrgico Nacional, que entre otros puntos creaba la Sociedad Mixta Siderúrgica Argentina (SOMISA). La ley fue aprobada y promulgada en junio de 1947 con el número 12.987.3 La ley disponía la creación de una compañía mixta bajo control militar con un capital de 100 millones de pesos, el 80 por ciento del cual sería suministrado por el Estado. El objetivo inicial era una planta siderúrgica que estaría en actividad hacia 1951, con una capacidad de producción anual de 300 mil toneladas de hierro y productos terminados de varios tipos, inclusive acero laminado.

El objetivo del Plan Siderurgico Nacional era que el Estado concentrara la producción de acero, los empresarios debían abocarse a desarrollar la industria laminadora, que efectivamente incrementó su capacidad instalada durante aquellos años. Recién a partir de 1952, en un contexto de escasez de divisas, las dificultades para importar los insumos básicos para la producción metalúrgica y siderúrgica,[cita requerida] provocaron que la construcción de SOMISA se convirtiera en una prioridad de la política oficial. En ese contexto, en la década de 1950, precisamente en la Ciudad de Córdoba, comenzaron a instalarse grandes fábricas metal-mecánicas, para la producción de motores, automotores, locomotoras y aviones. Entre ellas se encuentran la fábrica Fiat (1955), IKA (Industrias Kaiser Argentina- 1955) y la transformación de la Fábrica Militar de Aviones en I.A.M.E. (Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado) y luego en DINFIA (Dirección Nacional de Fabricaciones e Investigaciones Aeronáuticas).

La puesta en funcionamiento de la planta de SOMISA se realizó en julio de 1960 durante la presidencia de Arturo Frondizi, en el contexto de la denominada batalla del acero. Un año después, el Poder Ejecutivo Nacional sanciona un decreto promoviendo las inversiones privadas en la actividad siderúrgica, abriendo el campo de la elaboración del acero a la industria privada.

La Planta General Savio, tal como fue concebida originalmente y construida en su primera etapa, y que quedó esencialmente completada en 1962/63, tenía una capacidad de producción de 632.000 t/a de acero líquido, equivalente a 450.000 t/a de productos para la venta.

Privatización

Para diciembre de 1990, la planta sumaba 11.600 empleados y SOMISA se ubicaba entre las empresas de mayor facturación anual del país, era la principal productora de acero a nivel nacional y también tenía una presencia importante en la fabricación de bienes finales. Sin embargo, bajo la presidencia de Carlos Menem se procedió a reducir la plantilla laboral: para diciembre de 1991, sólo quedaban 5.285 empleados. Paralelamente, la empresa, que históricamente había registrado buenos desempeños económicos, repentinamente con la gestión de Juan Carlos Cattáneo, primero, y de Jorge Triaca comenzó a contabilizar un déficit operativo de cerca de un millón de dólares por día, acumulando una deuda de unos 500 millones de dólares en apenas dos años. Esa pérdida estuvo asociada a la exportación de productos siderúrgicos a menos del 10 por ciento de su valor real a un trader extranjero. Después asumió como ministro de Trabajo en el gobierno menemista en 1989 y de ahí fue como interventor a privatizar SOMISA, ofreciendo “retiros voluntarios” de trabajadores. Finalmente SOMISA se vendió a un 10% de su valor.

El proceso final de la privatización de SOMISA fue encarado por la interventora estatal María Julia Alsogaray. Las bases de la venta fijaron que el 80 por ciento del paquete accionario pasaría a manos privadas, mientras que el 20 por ciento restante se destinaría al “Programa de Propiedad Participada” (PPP) de los trabajadores, que fueron un elemento primordial al momento de lograr el acompañamiento de los sindicatos en las privatizaciones.

En 1992 SOMISA pasó a manos de un consorcio liderado por el grupo ítalo-argentino Techint, acompañado por las empresas brasileñas Usiminas y Campanhia Vale do Río Doce y la chilena CAP. Desde entonces la compañía paso a llamarse Aceros Parana unos años después fue rebautizada como Siderar y hoy en día se llama Ternium Siderar dado que forma parte de un grupo formado por otras 2 plantas internacionales ubicadas en México y Brasil (antes Sidor, Venezuela).

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