Ernesto 7 agosto, 2019

Bombas nucleares contra Hiroshima y Nagasaki

Por Luis Gutiérrez

 

 

 

6 y 9 DE AGOSTO DE 1945: BOMBAS NUCLEARES CONTRA HIROSHIMA Y NAGASAKI; CRÍMENES CONTRA LA HUMANIDAD
Por Luis Gutierrez – 06/08/2019

  • Eduardo Galeano utiliza magníficamente la figura de las venas abiertas para simbolizar la expoliación de la riqueza de nuestro continente. Hiroshima y Nagasaki son profundas llagas abiertas en nuestro planeta, que no han cerrado ni cerrarán jamás.
  • Presidía Estados Unidos Harry S. Truman, quien argumentó para justificar los crímenes contra civiles indefensos el que con ello evitaba la muerte de miles de soldados norteamericanos. La realidad era otra. La guerra llegaba a su fin; Alemania ya se había rendido. Pero Truman pensaba en el día después de la guerra: quién se quedaría con la hegemonía planetaria. No estaba dispuesto a compartirla.
  • Para entonces Japón estaba virtualmente derrotado. El primer bombardeo de los aliados sobre Tokio (noche del 9 al 10 de marzo de 1945) fue de una crueldad inusitada, y destruyó más de la mitad de la ciudad, dejando un saldo de más de 100.000 muertos. Y durante los meses subsiguientes otras ciudades japonesas fueron destruidas por bombas napalm. Así, se estima que ya antes de Hiroshima y Nagasaki, los muertos japoneses ya llegaban al millón de personas.
  • Los acuerdos de Yalta y Postdam habían reconfigurado la distribución del poder mundial, y aunque la presencia de la URSS no era simpática a los ojos norteamericanos, debía aceptarlo tras el triunfo soviético sobre la Alemania nazi.
  • Pero el mayor Imperio de la era moderna debía dar una demostración contundente de superioridad. El uso de armas atómicas era la mejor muestra de ello. Debía proponer al mundo su ideario de “democracia” y “libertad”. Estados Unidos imponía su hegemonía en el planeta, a la vez que sesgaba todo intento de los pueblos de dictarse políticas soberanistas. ONU y OEA serán, en este sentido, herramientas eficaces del modelo que se impondrá en las próximas décadas.
  • Un interrogante sobrevuela el mundo de la ética: ¿deben considerarse los bombardeos sobre Hiroshima y Nagasaki crímenes de guerra? La cuestión entró en debate en las propias potencias occidentales. El propio científico que dirigía el Proyecto Manhattan, Robert Oppenheimer (considerado “el padre” de la bomba atómica estadounidense), opinaba que la decisión de Truman importaba “un error extremadamente grave, desde que ahora tenemos las manos manchadas de sangre”.
  • Más contundente fue el general Curtis LeMay, cuando le confesó al ex Secretario de Defensa Robert McNamara: _“Si hubiéramos perdido la guerra todos habríamos sido procesados como criminales de guerra”.
  • Por supuesto que no era éste el temperamento de las autoridades de la inglesa Universidad de Oxford, cuando en 1956 concedieron a Truman un título honorario en agradecimiento por “la ayuda” estadounidense durante la guerra. Pero bueno, después de todo, la historia de ambos países está –y siempre estuvo- reñida con el mundo de la ética.
  • Hacia finales de 1945, las bombas habían matado a 166.000 personas en Hiroshima y 80.000 en Nagasaki, aunque solo la mitad falleció los días de los bombardeos. Entre las víctimas, del 15 al 20 % murieron por lesiones o enfermedades atribuidas al envenenamiento por radiación. Otras personas han fallecido de leucemia (231 casos observados) y distintos cánceres (334 observados) atribuidos a la exposición y a la radiación liberada por las bombas. En ambas ciudades, la gran mayoría de las muertes fueron de civiles, y particularmente de mujeres, niños y ancianos.
  • Japón anunció su rendición incondicional el 15 de agosto, y el país fue ocupado por las fuerzas aliadas lideradas por EEUU durante los siete años subsiguientes al fin de la guerra, adoptándose los “tres principios antinucleares”, que le prohibían poseer, fabricar e introducir armamento nuclear.
  • El país se recuperó económicamente y se instaló como una de las mayores economías del planeta. Incluso, hasta hace unos años, era el mayor tenedor de títulos de la deuda pública norteamericana, condición de la que fue desplazado en los últimos años por China.-

 

/subido PViecho

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