Ernesto 7 abril, 2019

HECHOS DE LA PATRIA GRANDE


15 DE MARZO DE 1951:

 

JACOBO ÁRBENZ

ASUME LA PRESIDENCIA DE GUATEMALA

Por Luis Gutierrez – desde Tucumán
(Instituto del Pensamiento Latinoamericano).

 

 

  • Perón, Ibáñez del Campo, Getulio Vargas…Nasser, Lumumba fueron sus contemporáneos. A casi todos ellos les esperaba un destino trágico, designio inevitable (o no) de quienes se atrevieran a enfrentar a la casta dominante del planeta. Jacobo Árbenz Guzmán, el valiente capitán guatemalteco, no pudo escapar a ese designio. Se cruzó en su camino la poderosa United Fruit Company. Su historia no tendrá final feliz.

– Nacido en 1913, provenía de una familia de clase alta, aunque su padre –adicto a la morfina- llevaría a los suyos a la ruina. Y el joven Árbenz debió cambiar sus sueños de ser ingeniero o economista por la carrera militar. Como estudiante hizo una carrera excepcional, lo cual le significó ganarse el respeto de la oficialidad.

– Dos hechos marcarían esta etapa de su vida: el contacto con las comunidades indígenas sometidas a trabajos forzados; y el conocer a María Cristina Vilanova, salvadoreña de la alta sociedad con quien contraerá matrimonio y con la que tendrá tres hijos: Arabella, Leonora y Jacobo.

– El parecido del ascenso político –y derrotero posterior- de Árbenz con el ascenso político de Perón es asombroso: en octubre de 1944 se produce en Guatemala un golpe de Estado que desaloja del poder a Federico Ponce Vaides. Árbenz integrará el triunvirato de la Junta de Gobierno de la revolución. Se sancionó en 1945 una nueva Constitución, resuelta en elecciones libres, que establecía: 1) la separación de poderes dentro del Estado; 2) el fin del trabajo forzoso y de la prisión por deudas; 3) el reconocimiento de la mujer como ciudadana y de su derecho a votar y 4) el reconocimiento de las garantías constitucionales.

– La Junta convoca a elecciones para presidente en diciembre de 1944 y triunfa el Dr. Juan José Arévalo Bermejo. Su gobierno apuntó directamente sobre el sistema judicial, buscando dinamizarlo. Sancionó el Código del Trabajo. En materia de defensa, legisló sobre el ejército y creó dos unidades operativas: la Jefatura del Estado Mayor del Ejército: a cargo de uno de los triunviros, el mayor Arana; y el Ministerio de la Defensa Nacional (antes llamado Ministerio de la Guerra), a cargo de Árbenz. Pronto estallarían las tensiones entre Arana, líder de la derecha militar, y Árbenz, líder de la izquierda, hasta el asesinato del primero en 1949.

– Hacia 1947 se producirá un encuentro que cambiará la historia de Guatemala. Siendo Ministro, Árbenz se opuso a la deportación de obreros acusados de comunistas y esto llamó la atención del líder popular José Manuel Fortuny, quien decidió visitarlo. Y allí descubrió –dijo- “a un hombre distinto del estereotipo del militar centroamericano”. Con el tiempo, Fortuny fue un habitual concurrente a la casa del capitán, donde compartían sueños de una patria independiente. Y se transformó en su mejor amigo.

– Para las siguientes presidenciales, el nominado era el mayor Arana, a quien respondía la mayoría del ejército. Se pensaba que Árbenz, por entonces de 36 años, debía esperar su oportunidad. Arana le era incómodo al presidente Arévalo, quien depositó en Árbenz su intención de enviar al exilio al mayor, pero –en un episodio que no está totalmente aclarado- hubo un enfrentamiento y el mayor fue asesinado. Árbenz tenía ya el camino despejado hacia la presidencia.

– En 1950 se realizan elecciones, que gana Árbenz –representante de partidos nacionalistas populares- con el total apoyo de obreros, campesinos, maestros y estudiantes. Fortuny fue el motor de esa campaña electoral y los líderes del Partido Guatemalteco del Trabajo se constituyeron en los consejeros más cercanos de Árbenz.

En esa Guatemala el 76 % de los habitantes poseían menos del 10 % de las tierras; mientras que un 22 % controlaban el 70 %. La United Fruit Company (UFCO) era dueña de más del 50 % de las tierras cultivables del país, de las que únicamente cultivaba el 2.6 %; y los campesinos tenían sueldos miserables. Además, empresas subsidiarias de la UFCO se dedicaban al transporte de carga por ferrocarril y vapores; a la par que controlaban la generación de electricidad y los teléfonos.

– Árbenz dispuso entonces la construcción de una planta de electricidad estatal para competir con la subsidiaria de la UFCO. Y además sancionó el famoso Decreto 900 ( Ley de la Reforma Agraria), con el fin de expropiar los terrenos ociosos de la compañía norteamericana. Las fincas menores de 90 hectáreas no estaban afectadas por la ley, ni las de menos de 200 has. que estuviesen cultivadas. A la compañía bananera, que mantenía sin cultivar el 85 % de sus 220 mil hectáreas, se le expropiaron 156.000 hectáreas; es decir el 64 % de su superficie. Para 1954, se habían beneficiado más de 500.000 personas (el país tenía 3 millones de habitantes), en su inmensa mayoría indígenas.

  • La reforma agraria fue un éxito, pero incrementó la polarización ideológica en un contexto internacional que enfrentaba dos modelos antagónicos (EEUU y URSS) en plena Guerra Fría. Y Árbenz quedó atrapado en esa telaraña. Para los terratenientes guatemaltecos y los directivos de la UFCO, Arévalo y Árbenz pasaron a ser sus enemigos. Como también para el ejército, la jerarquía católica y un número considerable de docentes y estudiantes universitarios.

– En EEUU el senador McCarhty inaugura la persecución de todo lo que oliera a “comunista” (entre ellos Charles Chaplin), y el macartismo llegaría a Guatemala difamando a Árbenz, a la vez que sosteniendo a Carlos Castillo Armas, quien preparaba la contrarrevolución. Si Argentina tuvo su Spruille Braden, Guatemala tuvo su John Peurifoy: no iban a tolerar un nido de enemigos en la puerta de su casa.

– Peurifoy y la UFCO empezaron a conspirar contra el gobierno, a debilitarlo moralmente y a alentar la invasión al país por Castillo Armas. Las fuerzas regulares eran superiores, pero Árbenz decidió no terminar con los rebeldes ante el temor que eso alimentara una invasión norteamericana. Pero una parte del ejército se le rebeló y se puso a disposición de Castillo Armas. Ante eso, el 27 de junio de 1954 Árbenz presentó su renuncia para descomprimir la situación y cedió el poder al jefe del ejército, coronel Díaz, pensando que las conquistas sociales de su gobierno serían respetadas. Pero Díaz renunció pocos días después, y el poder terminó en manos de Castillo Armas.

– Árbenz y su familia partirían a un largo exilio, pero ya en el aeropuerto fue humillado cuando le exigieron desvestirse delante de periodistas para demostrar que no llevaba joyas presuntamente compradas con fondos estatales en New York, para su esposa (se acuerdan de Boudou?)

– México, Francia, Checoslovaquia, URSS, China, Uruguay, Suiza, Cuba. En todos estos países, invariablemente, no se le dio el trato que su gesta merecía. A Cuba no quiso seguirlo su hija mayor, Arabella, que prefirió seguir su carrera de modelo en París. Además, vio cómo su padre caía en el alcoholismo, cómo su madre engañaba a su padre durante los sopores alcohólicos de este, e incluso padeció que un supuesto amigo de Árbenz quisiera abusar de ella. Arabella empezó a experimentar con el LSD y la marihuana y con relaciones intensas con hombres y mujeres. Fue cayendo hasta que un día se suicidó en un lujoso hotel colombiano.

  • Árbenz nunca pudo reponerse de este hecho. Salió de Cuba y se estableció en Lausanna (Suiza), donde vivió solo pues su esposa e hijos lo habían abandonado. Y luego –en 1970- fue a México, donde murió el 27 de enero de 1971 de un paro cardiaco producto de un extraño accidente mientras se estaba bañando. Su última conversación había sido con su leal amigo Fortuny.

– Sus restos fueron repatriados a Guatemala en 1995, donde fue recibido con honores. En 2009 murió su esposa, siendo su último deseo estar al lado de Árbenz, en el Cementerio General de la capital.

– En lo personal, en mi adolescencia estudiaba el poder que ejercen las grandes corporaciones de los países dominantes (Shell, Texaco, etc.). Así llegué a la United Fruit Company, con presencia en toda Centroamérica, en las llamadas “repúblicas bananeras”. Y me preguntaba si no hubo quién se atreviera a enfrentarla. Y ese “alguien” fue Árbenz. Cuando Cristina Fernández de Kirchner inauguró en la Casa Rosada el 25 de mayo de 2010 la Galería de los Patriotas Latinoamericanos, solamente Árbenz y Arévalo fueron incluidos en la lista de los patriotas guatemaltecos.-

 

eab/

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