PRIMER GASODUCTO ARGENTINO

El 29 de diciembre de 1949 a las 11 hs se inauguró luego de 2 años de intenso trabajo, el Gasoducto argentino Comodoro Rivadavia-Buenos Aires; el segundo en el mundo, después del Gasoducto Transiberiano. Con sus 1700 kilómetros de longitud se trataba del más largo de toda América del Sur. El mundo entero puso sus ojos en esta obra de tamaña envergadura que elevó a las incursiones industriales del país a la altura de las potencias más grandes del mundo. La prensa internacional se asombraba y hablaba de “el proyecto social de mayor aspiración que un Estado Sudamericano haya emprendido para la utilización de sus recursos naturales”, y de “el proyecto más grande llevado a cabo en América Latina”. Así, en sus páginas del 1º de agosto del 49″ el New York Times escribía: “El Gasoducto argentino es una de las más importantes y tangibles evidencias del Plan de Gobierno del presidente Juan Perón”. Esta magnífica obra que se erigió en poco tiempo en “la columna vertebral de la costa atlántica argentina”, costó 140 millones de pesos y fue una creación del ingeniero Julio Vicente Canessa, quien además dirigió su instalación. Los tramos de la gran arteria de acero son el resultado de la fundición de incontables desechos europeos de la 2ª Guerra Mundial, entre partes de cañones, tanques, y otros restos bélicos. Hecho por argentinos y con materiales argentinos. La inauguración se llevó a cabo en la Súper Usina Corrales ubicada en Parque de los Patricios. ¿Por qué la inauguración del gasoducto se llevó a cabo en Parque de los Patricios?, sencillo… el gasoducto entraba a esta planta para distribuir el Gas en Buenos Aires. Recuerdo muy bien el tramo aéreo del gasoducto por Zabaleta desde Amancio Alcorta hasta Pedro Chutro donde ingresaba a la planta. Se encontraba presentes el Presidente de la Nación Argentina Gral. Juan Domingo Perón, el Ingeniero Julio Vicente Canessa (padre del gas argentino). y demás autoridades. A continuación la historia de esta obra y del hombre que la hizo posible.

Un poco de Historia

Hasta ese momento el gas se venteaba en Comodoro Rivadavia sin aprovecharse. Como contrapartida se importaba carbón desde Inglaterra con el argumento de que el carbón argentino era de bajo poder calórico y no servía para la producción de gas. La concesionaria del servicio de gas manufacturado para uso domiciliario era la “Compañía Primitiva de Gas” Esta concesión databa del año 1919 y vence en el año 1940. Para ese entonces contaba con 105.000 usuarios en la Ciudad de Buenos Aires.

En 1940 los directivos de La Compañía Primitiva de Gas, de capitales ingleses y cuyo contrato con el gobierno había vencido, pensaban en que el presidente Roberto M. Ortiz, contrario a las nacionalizaciones, iban a prorrogarlo. Sin embargo, la asunción de Ramón S. Castillo frustró esos planes porque al respecto, tenía una idea distinta. La Segunda Guerra Mundial impidió que la concretase. Con el golpe militar de 1943 la situación no se definía, hasta que algunos técnicos de YPF trataron de convencer a las nuevas autoridades sobre la necesidad de crear un organismo estatal que reemplazara a la Primitiva de Gas, hecho que se produjo el 5 de marzo de 1945. Ese día, cuando el entonces coronel Perón asistió a la toma de posesión de las viejas instalaciones de la compañía privada, acompañando a las autoridades de YPF, le dijo a Canessa que cuando necesitase algo no dudara en ir a verlo. Era la oportunidad para acercarle sus planes. Quince días después, con otro funcionario de YPF, el ingeniero Teófilo Tabanera, llegó hasta el despacho del ministro de Guerra, en Callao y Viamonte. En apenas diez minutos, expuso los motivos de la visita. “Es imprescindible crear un organismo Tres meses después y durante el arribo al país, de un nuevo buque petrolero país, de un nuevo buque petrolero de YPF, mientras Perón saludaba a uno por uno de los funcionarios alineados en la dársena, se encontró con Canessa. Le susurró al oído: “Quédese tranquilo, ingeniero que su proyecto está por salir…” A las 48 horas, cuando sus esperanzas parecían perdidas en un archivo, se enteró de la creación de la Dirección Nacional de Gas del Estado, que entraría a funcionar el 1º de enero de 1946. Ese mismo año y al mes de haber asumido como presidente de la Nación, en una de sus primeras audiencias, recibió al responsable de Gas del Estado.. Pero ¿como fue que se realizó esta obra? Este es el relato escrito de la conversación sostenida entre el Presidente Juan Domingo Perón y el Ingeniero Julio Canessa a cargo de la Dirección General de Gas:…. Ahora viene lo más difícil, general, pero hay que hacerlo. De lo contrario, todo esto no servirá para nada.

-¿Y qué hay que hacer?

-Un gasoducto. En Comodoro Rivadavia dejamos escapar el gas y después importamos carbón de hulla para fabricarlo. Tenemos que traerlo a Buenos Aires y terminar con el carbón importado.

Perón hizo llamar a su despacho al ministro de Industria y Comercio, Rolando Lagomarsino, mientras seguía atentamente las explicaciones del ingeniero Julio Canessa sobre un gran mapa.

-Está bien; no hace falta que entremos en más detalles. Vaya y hágalo. Ahora se lo ordeno. Y usted, Laguito, se ocupará de que a Gas del Estado no le falte nada. Quiero ver ese gasoducto terminado cuanto antes….

Con este diálogo entre el Presidente de la República y el titular de la flamante empresa Gas del Estado, nació la obra que llevaría gas a la mayoría de los hogares de Buenos Aires. De esta manera también, el nuevo organismo -resultado de la fusión del Departamento de Gas de YPF, la nacionalizada Compañía Primitiva de Gas y otras empresas más-, se quedaría con el transporte y distribución del gas. Hasta aquel 5 de marzo, YPF había tenido el monopolio de los yacimientos de hidrocarburos no sólo era responsable de construir las redes de captación de gas, sino de ceder el gas a Gas del Estado. Las tarifas fijadas por la Secretaría de Energía, no debían reflejar necesariamente los costos reales; lo que se trataba era que la gran mayoría de la población tuviera acceso al gas natural.

Menos que un litro de leche

El gasoducto estaba listo en los papeles. El 21 de febrero de 1947 comenzaron las obras. En la localidad bonaerense de Llavallol, Perón fue invitado a soldar el primer caño, pero una lluvia torrencial lo obligó a cambiar de vehículo. Dejó el coche presidencial y a bordo de un jeep atravesó dificultosamente el lugar inundado, para llegar al lugar de la ceremonia con los pies llenos de barro y un piloto sobre los hombros. Le colocaron una máscara, empuñó el soldador y dejó simbólicamente inaugurada la obra. “Nadie comprendía por qué empezamos allí y no en Comodoro -recordó más tarde Canessa-, pero nosotros habíamos trazado una estrategia. Sabíamos que los intereses extranjeros podrían interferir y hacer parar la obra en cualquier punto; pero si el tramo construido estaba aislado no servía para nada y había que terminarlo. Por eso empezamos al revés y quemamos las naves. Nos jugamos a todo o nada; o terminábamos o nos echaban a todos”. El gasoducto quedó inaugurado el 29 de diciembre de 1949 y en ese momento era el más largo del mundo. Tenía más de 1600 kilómetros de largo. Costó 50 millones de dólares y sirvió para que la distribución de gas aumentara de 300 mil metros cúbicos por día a 15 millones. También mostraba otro resultado. “En 1940, el metro cúbico de gas costaba 20 centavos, igual que un litro de leche y después, cuando la leche costó 19 pesos, el gas ya valía la mitad. El valor de esa obra no tiene precio”, aseguraba el ingeniero. Algo lindo de la historia de Gas del Estado: cuentan que el gasoducto tenía un presupuesto de 150 millones de pesos para su ejecución, pero que hubo un remanente de 10 millones porque costó al final 140. Y el presidente de la empresa, Vicente Canessa, le preguntó al presidente Perón ¿Qué hacemos con ese dinero?, y Perón dijo: “repártanlo entre los obreros que hicieron el gasoducto”” Quiero hacer de esta nota un especial homenaje a los 19 Administradores que tuvo Gas del Estado y en especial a una persona a la cual llegué a apreciar en su totalidad por la cerrada defensa del gas argentino aún después de haber pasado a manos privadas

GAS DEL ESTADO.- Con ese nombre la conocimos hasta 1992, fecha en que un traidor elegido Presidente de la Nación por el pueblo primero la despedazó y luego la privatizó con la complicidad de una bancada oficialista que permitió que parte de las bancas fueran ocupadas por personas que no eran legisladores a fin de dar el “ quórum” necesario para la privatización La visión de futuro del Ing. Julio Vicente Canessa, y sus hombres hoy ya no existe, al extremo que hemos llegado a tener que importar gas para satisfacer el consumo

El 29 de diciembre de 1999 el directorio de Enargas descubrió una placa recordatoria en su honor e impuso su nombre a la sala de audiencias del ente, como reconocimiento a uno de más los destacados pioneros gasíferos, miembro de una generación de esforzados visionarios. “Su obstinada convicción, empuje e inquebrantable fe en el desarrollo de la industria del gas en la Argentina, resultaría esencial para la consolidación de aquella obra”, expresó uno de sus directivos.

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