pancho 7 noviembre, 2019
Alejandro Dolina y el arte.

La Militancia y el Barrio del Dolor.-

 

Análisis de la obra de Alejandro Dolina. Su pensamiento y la magia de lo barrial. “Lo que me costó el amor de Laura”, obra magnánima del Arte Nacional. Dolina y el Peronismo. El tango. El artista y su rol social.

 

 

Detenernos a indicar que existe un hombre llamado Alejandro Ricardo Dolina, nacido en Flores, Provincia de Buenos Aires, un 20 de Mayo del lejano año de 1944, y que a quien sindican como “El Negro” es escritor, músico, conductor de espacios radiales y televisivos, entre otras ramas de su prolífica carrera, de poco servirá a nuestras lectoras y lectores para adentrarse en el espíritu de sus obras.

En una de sus máximas podemos sintetizar todas las intenciones de nuestra columna: “El arte es la rebelión del hombre ante la malvada estupidez de los sucesos cotidianos”. Agregamos que toda creación artística es la rebelión del ser humano, su no reconciliación con un mundo que no acepta. De allí que sean escasas las creaciones artísticas de algún grado de sensibilidad que surjan desde el pancismo. 

Las creaciones de Alejandro Dolina atraviesan nuestra Historia Nacional de manera transversal. Así como el peronismo, el espíritu de la creación Dolinesca antecede a las obras de su creador. Está desde siempre en nuestro Arte.

Siempre es recomendable recorrer la vida a contramano, nos dice El Negro. Y tiene razón. La sumisión ante lo que se llama presente y realidad no tiene nada de grandioso. Lo grandioso se encuentra en la magia de los sueños y el amor. Un camino sinuoso cargado de tristezas, angustias, algunas alegrías construidas por nosotros y quienes nos rodean, lo extravagante del humor y las rebeliones y esperanzas de las mujeres y hombres sensibles.

“El arte y el amor son las pocas posibilidades de encuentro que el universo presenta”. Y así, con una sentencia que atraviesa de manera punzante a lo que llamamos la condición humana, volvemos a un principio que nunca será el mismo. No es posible regresar a ninguna parte. Los puntos de partida no se quedan quietos, y a la vuelta ya no están. Para poder volver se necesita, por empezar, un punto de partida eterno e inmutable. Pero todo se mueve y no hay forma de detener el universo. Podemos decir, en tu cara, “eterno retorno”. Nadie puede retornar eternamente. Pero siempre estamos volviendo. Las maravillosas analogías dolinescas rondan, manosean, moldean y deforman el absurdo de la filosofía existencial de Camus a Sartre.

Una de las reflexiones principales dentro del pensamiento dolinero, está en preguntarse si el artista es mejor, en cuanto a su creación artística, al contar con una militancia social activa respecto a las reivindicaciones sociales de los empobrecidos por la crueldad de un sistema injusto, o si, al contrario, el artista por el simple hecho de serlo ya cumple con su rol, función y aporte social. Dolina terminaría volcándose por la segunda de las opciones. El artista y su arte cumplen con el necesario aporte social por su función en sí misma. De allí puede surgir la rebelión necesaria para cambiar todo. Sólo se necesita despertar las consciencias. Es decir, el artista cumple una función social por el hecho de ser artista. Pero si tiene compromiso social, mucho mejor.  

“Lo que me costó el amor de Laura” es el sumum de la creación de Alejandro Dolina. Obra que muestra a las claras su nivel creativo y su impronta ideológica. Manuel debe atravesar El Barrio del Dolor hasta llegar al Bar Pampa, dónde encontrará la Llave del Amor que le asegurará el amor de Laura, personaje caprichosa, presentada al inicio de la obra e interpretada en la ópera por Julia Zenko, de quién, no podía ser de otra manera, Manuel (interpretado por Alejandro Dolina) se enamora perdidamente. En las calles de El Barrio del Dolor, Manuel se cruzará con Los Vecinos del lugar, que irán tomando años de su vida. Nosotros, quienes disfrutamos de la obra, nos deleitaremos con las voces de Sandro, Mercedes Sosa, Serrat, Baglietto, etc.; con Los Hombre Sabios interpretados por Les Luthier, con intervalos de humor negro, irónico, y los sueños de encontrar el amor perdido. Manuel, personaje principal, alter ego de Dolina, dirá que su aventura es “la historia de un dolor / que al que lo siente hace mejor”, y a esto debe agregarse la sentencia que atraviesa toda la obra: LA VIDA VALE MENOS QUE EL AMOR.

El aporte de Alejandro Dolina es de una hermosura inconmensurable. Estética y social. Debiera ser enseñado en cada escuela y facultad de nuestra Patria.

 

Programa emitido 05/11

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/ELeirman

 

 

 

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