Exportaría gas para regasificarlo en Chile y traerlo al país.

El Frente Renovador, pese a que cogobierna con el macrismo,  acusó a su socio político Aranguren  de diseñar un negocio millonario con el intercambio de gas natural con Chile, mediante el complejo Methanex, líder mundial en la producción de metanol.

Siguiendo la tónica, los radicales, la otra pata política del partido gobernante,  por intermedio del jefe del interbloque Cambiemos Mario Negri, ni atinó a proteger a Aranguren: “Si alguien tiene un negocio especulativo debe ir preso”, respondió.

Negri no se molestó en defender a Aranguren ante la denuncia del Frente Renovador: “Si alguien tiene un negocio especulativo debe ir preso”, afirmó el radical.

Según el Frente Renovador, la punta del iceberg es el decreto 893 del 25 de julio, que habilita al ministro de Energía a autorizar “exportaciones temporarias” de gas “para posibilitar la utilización de la infraestructura de los países vecinos” en el “transporte del gas natural al mercado interno argentino”.

“Uno mira el decreto y piensa: ¿Qué bien Aranguren, que solidario con los países vecinos? Pero cuando lo miramos con cierto detenimiento, sin necesidad de ser un experto, se advierte que el señor Aranguren está ocultando un lucrativo  negocio con su empresa Shell, exportando gas a Chile para luego revenderlo a Argentina.

No es una novedad: uno de los frentes judiciales del ex CEO de Shell es por haber importado gas natural de Chile a un precio más alto que el ofrecido por Bolivia, en conflicto con los transandinos por el eterno reclamo de una salida al mar.

Tal vez en venganza a la apuesta de Macri por sus rivales, el gobierno de Evo Morales está enviando a Argentina hasta la mitad del gas que, por contrato, se comprometió a exportar diariamente.

La denuncia demuestra que Aranguren apuesta fuerte a Chile y al complejo productivo de Methanex, ubicado en el sector de Cabo Negro, en la región de Magallanes, a 28 kilómetros al norte de la ciudad de Punta Arenas. Desde allí envía metanol -un combustible que se genera a base de gas- a los mercados de Asia, Norteamérica, Sudamérica, Europa y Sur de África.

La empresa no está en su mejor momento: por falta de provisión de gas, planea trasladar sus plantas de Chile a Geismar, Lousiana. Y Aranguren buscaría evitarlo con una especie de swap gasífero.

Con estas decisiones de Aranguren, Argentina ayudaría al desarrollo de la industria petroquímica de Chile, en competencia con nuestra propia industria, en una maniobra similar a la realizada con la entrega de YPF a Repsol.

“Argentina le entregaría gas rico, es decir con valor petroquímico, a Methanex en Punta Arenas, proveniente de nuestra Cuenca Fueguina, y recibiría ese gas desde alguna de las dos plantas regasificadoras que tiene Chile: Quinteros, a la altura de Santiago, por el gasoducto Neuquén, y la de Atacama, en el norte”.

“Es decir que la Argentina ayudaría en el desarrollo de la industria petroquímica de Chile, en competencia con nuestra propia industria. En compensación recibiríamos el gas provisto por Shell a Chile. Más aún, desconocemos las condiciones de los precios de este probable intercambio que puede llevar el escándalo a niveles estratosféricos”.

La realidad demuestra que “las verdaderas incompatibilidades de Aranguren son los negocios que está regalando a Shell, no solo éste sino también la importación de petróleo a 46 dólares el barril y la venta en el mercado interno a 67,5 dólares”.

 

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